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RESUMEN

El objetivo principal de esta monografía es analizar críticamente la sociedad actual para ver si su situación es negativa o si, en un futuro, podría llegar a serlo. Para ello, me sirvo de una antiutopía, 1984 de George Orwell, como reflejo de un futuro no deseable. A través de la comparación de ambas sociedades, en especial de los aspectos más relacionados con el individuo y su libertad, espero determinar si tienen algo en común y, de ser así, hasta donde llegan las similitudes.

Con la intención de organizar el trabajo de manera más sistemática, antes de la comparación se expresan por separado algunas de las características de las dos sociedades. Analizar toda la sociedad es imposible debido al número límite de palabras por lo que, aunque he querido dar en un principio una visión global a la hora de comparar me centro más en aquellos aspectos que considero tienen más interés, fundamentalmente dentro de ámbitos más propios de la filosofía.

Tras el análisis realizado en el desarrollo llego a la conclusión de que ambas sociedades no son tan distintas, si bien dentro de nuestra sociedad el control que sostengo que hay es más sutil. Esto último nos conduce además a que, si bien la situación actual en negativa, podría ser peor si la coerción física primase frente a la mental. Estas conclusiones se sustentan especialmente en dos ideas defendidas durante el desarrollo que son la casi completa falta de libertad de las personas y la existencia de un grupo de poder reducido y de carácter económico que manipula los medios y actúa, en general, por su beneficio.

INTRODUCCIÓN

La sociedad en la que vivimos es el resultado de muchos cambios, ya sean para bien o para mal. Miras a tu alrededor y ves como, al tiempo que modernísimos sistemas industriales son capaces de producir grandes cantidades de alimentos, miles de personas mueren de hambre. O a la vez que en un laboratorio se desarrolla una vacuna que salvará a poblaciones enteras, en el que está al lado se crea un arma bacteriológica que mataría a la misma cantidad de personas. Analizar una sociedad tan contradictoria no va a ser sencillo pero si he escogido este tema es porque quiero ver hasta qué punto la situación actual es negativa o si, de seguir así, podría llegar a serlo. Para realizar ese análisis he tomado como apoyo la sociedad planteada en una antiutopía, 1984 de George Orwell. Las antiutopías (también llamadas distopías o utopías negativas) no son exactamente lo contrario de las utopías. Mientras estas últimas describen un lugar imaginario y perfecto, las antiutopías nos hablan de un futuro no deseable que bien puede ser consecuencia del desarrollo de la sociedad del momento. Comparando una antiutopía con la actualidad podremos ver si realmente esta última está cerca de un futuro no deseable. La aparición de las distopías fue paralela al declive de las utopías y una causa posible de ambos fenómenos fueron los grandes males surgidos, por primera vez, en el siglo XX. En respuesta a las causas de estos males (casi todas relacionadas con el poder y la tecnología) aparecen obras como Nosotros de Zamiatin, Un Mundo Feliz de Aldous Huxley o 1984. Muchos de esos males se mantienen hoy en mayor o menor medida por lo que creo que utilizar esas obras para profundizar en nuestra sociedad está plenamente justificado. Por motivos de espacio sólo usaré la obra Orwell, entre otras cosas por ser la que más me impactó. Por otra parte, salta a la vista que analizar todas las características de la sociedad sería difícil, dado el número límite de palabras, por lo que por un lado focalizaré el análisis en los rasgos sociales, especialmente en cual es la situación del individuo y su grado de autonomía, y por otro trataré de centrarme en la sociedad occidental (aunque hay que recordar que una característica es la globalización). Como éstas son a menudo resultado de medidas políticas y económicas, si bien al principio del apartado referido a la actualidad aparece el elemento fundamental que las caracteriza, en los apéndices se incluye un breve análisis de la situación de ambas como apoyo al desarrollo central.

Antes de entrar a comparar directamente las dos sociedades creo necesario exponer los aspectos más importantes de ambas. Para facilitar la posterior comparación, la estructura del análisis de las dos sociedades es igual y sigue el orden expuesta en el siguiente cuadro:

DESARROLLO

1. LA SOCIEDAD DE 1984 o como el Estado se impone al individuo.

La sociedad de Oceanía, uno de los tres superestados que existen en el mundo ideado por Orwell y en el cual se centra la obra, se encuentra gobernada por un partido, el Ingsoc (Socialismo Inglés), cuya cabeza es el Gran Hermano. Se trata de un estado totalitario en continua guerra. Económicamente cabe destacar la abolición de la propiedad privada.

A. INDIVIDUO

En la antiutopía de Orwell el individuo desaparece frente al Estado. Cualquier posibilidad de individualismo o pensamiento propio es eliminada de raíz por el Partido, cuyo objetivo es la permanencia en el poder. Un simple ejemplo de este colectivismo es que todos los miembros del partido visten igual. La situación de cada individuo cambia según su posición dentro de la rígida estructura social que divide a la población en tres clases que en principio no tienen un carácter hereditario. En el poder se encuentra el Partido, dividido en Interior, el “cerebro del Estado”, y Exterior, las “manos del Estado”. El resto de la población (un 85%) la compone el proletariado (los “proles”). Sin embargo, las desigualdades no son excesivas al abolir la propiedad privada y hacer común la falta de libertad.

B. VALORES Y EDUCACIÓN

Los valores en Oceanía tienen un carácter universal y son impuestos por el Partido por lo que no hay una reflexión de lo que se debe o no se debe hacer. Desaparecido el vínculo entre padre e hijos, la educación de éstos pasa al Estado, quién les condiciona no sólo a amar al Gran Hermano (además de otros principios del Partido) sino también a espiar y denunciar a sus propios padres si descubren en ellos algún indicio de “crimental” (crimen de pensamiento).

C. TRABAJO Y CONSUMO

Los miembros del Partido trabajan dentro de los llamados Ministerios, con lo que son similares a unos funcionarios, mientras que el proletariado trabaja en industrias y en el campo.

Por otro lado el consumo es mínimo. Como dije antes, se vive en una guerra continua con lo que la escasez económica hace imposible consumir incluso productos esenciales.

D. INFORMACIÓN Y TECNOLOGÍA

Es posiblemente dentro de estos dos ámbitos donde mejor se aprecia como lleva a cabo su control el Partido. Por un lado, la información se ha convertido exclusivamente en propaganda. Se falsifican desde datos como el “aumento” del nivel de vida hasta la propia Historia , que cambia al tiempo que la coyuntura.

Por otra parte, gracias al desarrollo tecnológico y concretamente a las llamadas telepantallas, colocadas incluso en viviendas particulares, el Partido ejerce un control represivo. Además de emitir las noticias e información del Partido, las telepantallas actúan como cámaras que graban cada movimiento y gesto de los miembros con el objetivo de determinar si son o no fieles al mismo. En el momento que alguien es sospechoso de crimental es capturado para que se le realice un lavado de cerebro o bien se le da muerte (vaporiza).

E. ¿LIBERTAD?

Al igual que los aspectos sociales analizados, al encontrarnos dentro de un totalitarismo para que existiese una libertad del individuo ésta debería estar permitida por el Estado. De no ser así, como sucede en Oceanía incluso dentro del propio Partido, las posibilidades de que un individuo sea libre son mínimas. Además, en el caso de la sociedad orwelliana incluso desaparece la libertad de pensamiento. Gracias al colectivismo exagerado, la manipulación de la información, la pérdida de valores propios, el miedo a ser “vaporizado” por crimental, etc., el hombre no sólo pierde su libertad sino también su capacidad innata para usar la razón e, incluso, las emociones. Si entendemos que tanto la libertad como la razón y las emociones con tres características fundamentales del ser humano, podríamos describir la sociedad de 1984 con una sola palabra: deshumanizada. Hay que señalar que el Partido no ejerce un gran control sobre los proles ya que no les considera peligrosos . Esto no significa necesariamente que el proletariado sea más libre ya que sólo es libre de usar lo que no tiene (técnicamente no es libre).

2. LA SOCIEDAD ACTUAL o como el individuo trata de imponerse al Poder.

La sociedad en la que vivimos es, como ya dije en la introducción, muy compleja y tratar de separar el ámbito puramente político y económico del social es muy complicado ya que muchas de las características de nuestra sociedad están determinadas por medidas políticas y económicas. El sistema político que predomina en Occidente es la democracia, sistema en el cual todos los individuos pertenecientes a un Estado son iguales políticamente. Sin embargo, parto de que la democracia a menudo no funciona correctamente . La teoría económica de estas democracias occidentales es el neoliberalismo. Éste proclama el no intervencionismo del Estado en la economía, el individualismo, la privatización y liberalización económicas. Se basa además en la economía de mercado y en la globalización.

A. INDIVIDUO

Una de las bases del neoliberalismo es el individualismo, lo que supone que, dependiendo de sus capacidades, intereses, etc. y no de factores externos, especialmente el Estado, un individuo tiene la oportunidad de progresar gracias a su esfuerzo, lo que lleva a una teórica igualdad de oportunidades. En la realidad esto deriva en grandes desigualdades, no sólo entre países (las diferencias Norte-Sur, que no analizaré), sino también dentro de un Estado o dentro del llamado Estado Global: unos pocos concentran la mayor parte de la riqueza y, por lo tanto, el poder. Además, en el Estado las desigualdades pocas veces son justas ya que a menudo ese progreso es consecuencia de tener los contactos adecuados o de pasar por encima de los demás.

B. VALORES Y EDUCACIÓN

La diversidad cultural del mundo globalizado ha hecho de los valores algo relativo dependiendo del contexto cultural. Esto puede ser peligroso ya que al variar según la cultura se tiende a creer que solo ella ya basta para legitimizarlos. Por otro lado, dentro de cada sociedad o conjunto de ellas (por ejemplo Occidente) se tiende a unos valores universales a menudo impuestos a través de los medios de comunicación. La educación, parte de la cual se realizaba dentro de la familia, ha pasado en muchos casos a ser desarrollada únicamente por la escuela e, incluso, por los medios de comunicación (con todo lo que esto supone).

C. TRABAJO Y CONSUMO

Si se pudiese definir la situación actual del trabajo en una sola palabra esa sería posiblemente desigual: condiciones laborales desiguales y reparto desigual del mismo. En lo que se refiere a las condiciones de trabajo, y sin entrar en distinciones Norte-Sur, con la libertad empresarial consecuencia del neoliberalismo, cada empresa tiene cierta autonomía (depende del país) para establecer sus condiciones laborales en función del mercado. Además, el trabajo se encuentra repartido desigualmente, lo que se traduce en grandes porcentajes de población en el paro.

Las desigualdades en el trabajo, al ser éste fuente de ingresos, llevan a una desigualdad en la renta y por lo tanto en el consumo. Sin embargo, el consumismo se extiende por la mayor parte de la sociedad, llamada incluso “de consumo”. Una de las consecuencias que tiene el ansia de consumo es la confusión entre ser y tener, planteada ya en 1976 por el filósofo y psicoanalista Erich Fromm. Según expone Fromm en su obra ¿Tener o Ser?, la sociedad “tiene como pilares fundamentales de su existencia la propiedad privada, el lucro y el poder”. Pese a que hace más de veinte años que Fromm escribió esto, creo que hoy en día esos pilares se mantienen.

D. INFORMACIÓN Y TECNOLOGÍA

Hoy en día, un ciudadano medio tiene la posibilidad de recibir información acerca de lo que sucede en cualquier parte del mundo al poco tiempo de que suceda. Gracias a los medios de comunicación de masas e Internet la información desconcierta (puede que conscientemente) a los individuos, provocando a menudo el efecto contrario de desinformación. Además, la información se ha convertido, a la vez que se globalizaba, en una mercancía más que sigue las leyes del mercado. Las grandes agencias que la monopolizan la utilizan y manipulan en beneficio de minorías poderosas.

La tecnología y la ciencia por su parte mantienen un progresivo y rápido avance en campos como las comunicaciones, la genética, armamento, etc. Aunque ayuda a aumentar el nivel de vida, también sirve para controlar a la población. Por ejemplo, mediante las tarjetas de crédito se controla el consumo de las personas

E. ¿LIBERTAD?

En un estado democrático el individuo tiene en un principio asegurado un alto grado de libertad. Sin embargo esa libertad se encuentra, en mi opinión, condicionada por factores como la manipulación de la información, las desigualdades causadas por un mal uso del individualismo neoliberal, etc. Además, los grandes poderes tratan de unificar y controlar la forma de pensar para convertirnos en una masa fácilmente manipulable según sus intereses. Incluso la libertad política, la cual en un estado democrático está garantizada por diferentes derechos, desaparece ya que el encargado de que se respeten esos derechos, el Estado, está, o bien perdiendo poder, o bien dejándose manejar, lo desampara a los ciudadanos. En definitiva no encontramos mas que con una libertad imperfecta, con una libertad aparente. Esta idea la desarrollaré en la comparación.

3. COMPARACIÓN ENTRE LA SOCIEDAD DE 1984 Y LA ACTUAL

En la tabla anterior se recogen, a modo de resumen, las características fundamentales analizada en los apartados anteriores. No voy a profundizar en todos los puntos ya que sólo con algunos llega para responder a los objetivos planteados en la introducción.

En primer lugar hay que distinguir cual es el principal poder en cada una de ellas. En 1984 el poder reside de manera completa y clara en el Partido. En la sociedad actual el poder reside teóricamente en el pueblo (democracia ) si bien por consecuencia indirecta del neoliberalismo en la realidad son las grandes empresas las que ejercen el poder. Sin embargo, mientras que en 1984 para el grupo de poder (el Partido) ese poder es en sí mismo un fin, en la actualidad el poder es más un medio para alcanzar otro fin. Me explico. En la obra de Orwell, el Partido ansía mantener su poder simplemente por amor al poder mismo: su fin último, como diría Aristóteles, es por tanto el propio poder. Sin embargo, en nuestra sociedad si bien los poderosos ansían de igual modo mantenerse en el poder, el fin último “hacia el que tienden” es, a mi modo de ver, el beneficio económico, para el cual se sirven, eso sí, del poder como el mejor medio para alcanzarlo. Ahora bien, ¿cuál de los dos fines es mejor o, dicho de otro modo, menos perjudicial? Teniendo en cuenta el contexto y las circunstancias en que están siendo analizados, creo que el menos malo es el económico. Aunque para alcanzar ambos fines se olvide todo lo demás y se esté dispuesto a cualquier cosa, las consecuencias de esos intentos por llegar al fin son distintas y hacen a uno más deseable que el otro. Así, dentro de Oceanía la consecuencia es el aplastamiento completo del individuo, lo que no tiene nada de positivo, mientras que hoy las consecuencias de que las empresas luchen por ganar dinero a toda costa, pese a que son en su mayoría negativas, también lo son, en ciertos aspectos, positivas: al expandirse, las empresas crean empleo y, aunque las condiciones del mismo suelen ser precarias y abusivas (las leyes del mercado así lo exigen, se disculparían algunos), al menos los crean. Además, empujados por la fuerte competitividad, contribuyen al desarrollo de la tecnología lo que, aunque puede ser muy negativo, a veces ayuda a mejorar la calidad de vida. En este sentido no creo que nuestra sociedad esté cerca de la de Orwell ya que la importancia de la economía y el consecuente poder de las empresas están muy bien asentados y, aún en el hipotético caso de que esta situación cambiase, no creo que pudiese hacerlo hacia un totalitarismo manifiesto como el de 1984 debido entre otras cosas al cariño que los ciudadanos le hemos cogido a la democracia. No obstante, que el poder resida en un grupo de empresas es algo no tan distante a un estado totalitario. Según su definición , este último se caracteriza por que el poder ejecutivo tiene control absoluto y por no admitir legalmente oposición. Si en lugar de decir “poder ejecutivo” decimos solo poder y eliminamos de la segunda característica “legalmente” no estaríamos lejos de la situación actual. La diferencia principal estriba en que en uno (1984) el poder es político y en el otro es económico, lo que deriva en otras diferencias, desde mi punto de vista, menos importantes para el análisis que nos atañe como las que aparecen en el consumo o en las desigualdades entre individuos.

Sabiendo quién tiene el poder vemos que las diferencias que pueden existir en materia de educación y de valores no son muy grandes ya que en ambos Estados, aunque a diferentes escalas, la educación la lleva a cabo el grupo de poder y los valores son impuestos desde ese poder. En el caso de 1984 esto está claro pero, aunque pueda no ser tan obvio, también sucede así en nuestra sociedad ya que los medios de comunicación actúan como agente educador además de introducir valores en la sociedad y hay que recordar que esos medios están en su mayoría al servicio del poder. De esta forma si logran imponer modelos y valores en adultos, en mayor medida lo harán en niños cuya mente está preparada para adquirir las bases de su personalidad. Además, en el caso concreto de los valores quiero señalar que el problema que le encuentro en ambas sociedades no es el hecho de que sean universales, sino que sean impuestos en base a intereses. Por ejemplo, por medio de la publicidad se intenta que el espectador-consumidor asocie un producto (un coche, una crema...) con un valor (éxito, belleza...). Estas asociaciones, las cuales acaban calando en la sociedad, no hacen sino favorecer el pensamiento único, es decir, la aparición de la “masa” entendida como podría hacerlo Ortega y Gasset: “Masa es el «hombre medio» (...) es el hombre en cuanto no se diferencia de otros hombres, sino que repite en sí un tipo genérico” (José Ortega y Gasset. La rebelión de las masas. Editorial Espasa. Colección Austral. Madrid. 2001).

Una gran y temible semejanza es la manipulación de la información. La unión entre poder y medios de comunicación deja al individuo, incluso al más crítico, indefenso. Parece, sin embargo, que la inmensidad de datos y la libertad existentes en Internet facilitan el acceso a la información a aquellos que sepan encontrarla (hay que recordar que, primero, no todo el mundo tiene acceso a Internet y, segundo, a pesar de tenerlo hay que saber utilizarlo). Desgraciadamente, hay quién mantiene que la libertad que existe ahora en Internet desaparecerá cuando comience a ser regida por las mismas leyes de mercado que ya rigen a medios como la televisión. Pero Internet es a la vez un arma de doble filo ya que a menudo un exceso de información deriva en desinformación. En la inmensidad de la red no sólo hay información útil y no (o menos) manipulada, sino que uno debe aprender también a distinguir aquella de la “paja”, con las dificultades que conlleva. En al Oceanía de Orwell el Estado maneja absolutamente toda la información, incluida la Historia, en aras de controlar el pensamiento de sus ciudadanos . Esto no ocurre tan exageradamente en la actualidad y además el fin último de controlar y manipular la información no creo que sea el control del pensamiento sino controlar al hacerlo el comportamiento de las personas.

Para terminar, el aspecto más interesante para comparar es en mi opinión el de la libertad. Establecer una igualación entre la situación de la libertad en 1984 y en la actualidad podría considerarse exagerado: podemos vestirnos como queramos, podemos pensar como queramos, tomar nuestras propias decisiones... O no. Dije antes que en mi opinión nuestra libertad mas que imperfecta es aparente. Y es por ello por lo que creemos tener libertades como las enunciadas. Los medios de comunicación están tan presentes en nuestras vidas que, excepto lo más cercano a nosotros, todo lo demás lo conocemos a través de ellos. Aunque en esos medios no hubiese intención de manipular (que la hay), el simple hecho de que están controlados por personas impide que sean completamente objetivos (pienso que el hombre no puede separarse de su subjetividad). Por lo tanto lo que conocemos a través de los medios no es la realidad objetiva (si es que ésta existe). A lo que quiero llegar con esto es a que si no conocemos la realidad ya que la recibimos manipulada no somos libres al pensar y decidir algo que tenga relación con esa realidad. Podemos creernos libres pero no lo somos ya que no sabemos hasta donde llega la influencia externa de nuestros pensamientos y acciones. Es más, cuando decidimos, por ejemplo, que ropa nos vamos a poner estamos influenciados por modas y estereotipos (tanto el que los sigue como el que los rechaza). En definitiva dudo realmente de nuestra libertad y especialmente de nuestra libertad de pensamiento. Viendo esto y regresando al principio del análisis de libertad, creo que las similitudes de este aspecto con la antiutopía de Orwell son muchas, demasiadas. Incluso en donde parecen diferenciarse más son también muy parecidas. Me refiero a los métodos utilizados para la coerción de esa libertad: desviar la atención de lo que pasa realmente (en Orwell mediante la guerra o los minutos de Odio y en la actualidad a través de la telebasura), la propaganda (clara en 1984 y camuflada en nuestra sociedad), etc. Puede que en la actualidad el control sea más sutil pero se sirve y persigue lo mismo que en la antiutopía.



CONCLUSIONES

Después del análisis, si miramos de nuevo la tabla 1 vemos como aunque en apariencia son dos estados completamente distintos (totalitarismo-democracia; colectivismo-individualismo; etc.) esas diferencias no son más que conceptuales: se aplican nombres distintos (en apariencia extremos opuestos) a realidades muy similares. Del mismo modo que mediante el uso de la Neolengua el Ministerio de la Paz es el de la guerra, nosotros permitimos que, por ejemplo, la “democracia” sea una oligarquía. Siendo el lenguaje el vehículo del pensamiento (bien lo sabe el Partido) qué fácil debe ser someter éste último vaciando de significado al primero.

A lo largo de todo el análisis del último apartado creo que ya se entrevé cual es mi conclusión final: la sociedad actual está muy cerca de la ideada por Orwell en 1984. Es más, pienso que en la actualidad vivimos en un sutil Gran Hermano en el que, por mucho individualismo neoliberal, el ser humano está dejando de ser en numerosos aspectos el protagonista cediendo ese papel a la economía y, en consecuencia, a quienes la dirigen. Aunque el neoliberalismo ofrece en principio grandes posibilidades al individuo, a mi modo de ver, se olvida (o se quiere olvidar) de que, al primar la ley de mercado, sólo los más fuertes sobreviven y esa fortaleza implica a veces corrupción, abuso, etc. Incita, por así decirlo, al “si yo no lo hago, otros lo harán”. Esto supone que si una persona quiere prosperar a menudo tiene que abandonar su integridad moral, es decir, deshumanizarse.

Planteaba también en la introducción el usar esta comparación para ver hasta que punto la sociedad actual está en una situación negativa. He de reconocer que, aunque en muchos sentidos nuestra sociedad no es buena, realmente podría ser mucho peor. Antes dije que vivimos en un sutil Gran Hermano. En sutil está la clave: quizá que el poder acabe asumiéndolo una minoría es algo consustancial al hombre como ser sociable, así que mejor que ejerza ese poder sutilmente que no de manera violenta e implacable.

Para terminar me gustaría explicar porqué en el título del segundo apartado resumí la sociedad actual con la frase “o como el individuo trata de imponerse al poder”. La razón es tan simple como que para mí es el día a día de una ¿pequeña? parte de la sociedad. Pero ese “imponerse al poder” no significa necesariamente una lucha directa, podríamos decir cuerpo a cuerpo (lucha que estaría perdida de antemano). Se trata de que el individuo mediante la reflexión, el examen y la crítica del mundo que le rodea logre poco a poco autonomía y, en consecuencia, libertad. Hay que decir que la existencia de esas personas es bastante positiva para todos, pero hasta en esto se parecen ambas sociedades. Puede que hoy a esas personas no se les vaporice, al menos físicamente. Pero ... ¿y mentalmente?



BIBLIOGRAFÍA

- Orwell, George. 1984. Editorial Destino. Barcelona, 2001. - Dahl, Robert. La democracia. Una guía para ciudadanos. Editorial Taurus. Madrid. 1999. - Montes, Pedro. El desorden neoliberal. Editorial Trotta. Colección Estructuras y procesos. Madrid. 1996. - Chomsky, Noam y Ramonet, Ignacio. Cómo nos venden la moto. Editorial Icaria. Barcelona. 1997. - Chomsky, Noam y S. Herman, Edward. Los guardianes de la libertad. Propaganda, desinformación y consenso en los nuevos medios de comunicación de masas. Editorial Grijalbo. Barcelona. 1995. - E. Manuel, Frank (compilación de ensayos). Utopías y pensamiento utópico. Editorial Espasa-Calpe. Madrid. 1982. - Falk, Richard. La globalización depredadora. Una crítica. Editorial Siglo XXI de España. Madrid. 2002. - Fromm, Erich. ¿Tener o Ser? Fondo de Cultura Económica. México. 1976. - Ortega y Gasset, José. La rebelión de las masas. Editorial Espasa. Colección Austral. Madrid. 2001

- Morató, Jordi Cortés y Martínez Riu, Antoni. Diccionario de filosofía en CD-ROM. Empresa Editorial Herder. Barcelona. 1996-99. - Enciclopedia Universal Micronet. Edición DVD. MIcronet. Madrid. 2001

APÉNDICES

1.- LA POLÍTICA ACTUAL: EL APARENTE TRIUNFO DE LA DEMOCRACIA.

En la sociedad occidental actual el sistema político predominante es la democracia. Etimológicamente, la democracia es el poder del pueblo. Según esto, todos los individuos de un colectivo (un Estado) son políticamente iguales, es decir, todos están en igualdad de condiciones para tomar decisiones que afectarán al colectivo.

En mi opinión, la democracia actual está alejada de ese ideal. Según un teórico político actual, Robert A. Dahl , hay al menos cinco criterios de democracia (cuadro 1). Si comparamos esos criterios con nuestra democracia vemos que sólo aparecen el dos y el cinco. El primero no se cumple ya que no todo el mundo tiene la posibilidad de ser escuchado si no posee los medios (influencias, economía...). El tercero no es sostenible si tenemos en cuenta que algunos de los medios a través de los cuales se recibe la información están manipulados. Por último, el cuarto también desaparece ya que, una vez elegido el gobierno por votación el pueblo deja en sus manos la agenda. Además de la “democracia”, otras características políticas son el agrupamiento de países en unidades político-económicas como la UE y la persistencia, pese a la desaparición de enfrentamientos entre grandes potencias, de conflictos más o menos locales, por ejemplo el terrorismo, que tienen su origen en fundamentalismos, nacionalismos, etc.

2.- LA ECONOMÍA NEOLIBERAL SE IMPONE EN OCCIDENTE

La teoría económica hoy implantada en Occidente es la del neoliberalismo, el cual surgió en los años 80 como repuesta a la crisis del capitalismo. Sin entrar en demasiados detalles, el neoliberalismo proclama la mínima regulación e intervención del Estado en la economía, la privatización y liberalización económicas además del individualismo. Mantiene del capitalismo la economía de mercado y es una de las causas de la aparición de la globalización.

Ésta surge por la necesidad en algunos casos, interés en otros, de abrir nuevos mercados. La globalización económica (también en menor medida política y social) debilita a los Estados, que no pueden controlar lo que pasa en el mundo. Pese a que se mantienen fronteras políticas, desaparecen las económicas con lo que el poder se traslada a grandes empresas multinacionales dificultando la resolución de problemas de manera adecuada a cada país. Por otro lado, al ser las entidades económicas (empresas o individuos) los que tomas las decisiones de un mercado globalizado, desaparece hasta cierto punto el poder central de un Estado, el cual dentro de una economía planificada tendría a su disposición todos los recursos económicos.

A diferencia de países como EEUU, en España y otros países europeos el Estado sigue actuando en muchos sectores (educación, sanidad,...), si bien poco a poco ese intervensionismo va dando paso a la privatización.

Este principio de no intervensionismo del Estado y la confianza en el individuo como motor de la economía suponen la progresiva reducción del Estado de Bienestar, el cual procura seguridad y ciertas garantías económicas además de algunos servicios públicos.
     
 
   

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