El BACHILLERATO INTERNACIONAL nace como un imperativo del mundo actual. Las fronteras se difuminan paulatinamente; se potencia, cada día más, la intercomunicación entre los pueblos; se intensifican las relaciones culturales, económicas y comerciales... En este contexto, los esquemas cerrados de los sistemas educativos pierden progresivamente sentido. Junto al conocimiento de las raíces profundas de cada pueblo, surge la necesidad de una universalización en el tratamiento de las distintas ciencias, en especial, mediante la utilización de códigos lingüísticos comunes.

El Colegio Obradoiro, atento siempre a toda iniciativa válida que abra posibilidades y nuevos horizontes a cada uno de sus alumnos, estimó que los objetivos, la organización didáctica y los presupuestos pedagógicos, psicológicos y sociológicos del Bachillerato Internacional, estaban en perfecta armonía con nuestra filosofía educativa.

El ingreso en el concierto de CENTROS DE CALIDAD INTERNACIONAL que imparten estas enseñanzas no es fácil, dado el alto nivel que el Consejo de la Fundación exige, tanto en cuanto a profesorado, como a organización, experiencia didáctica, instalaciones y eficacia docente.

La integración en el mismo supone una preparación próxima y otra remota de no menos interés. La apertura de la persona a las realidades diversas que la circundan, el desarrollo de las capacidades intelectuales y afectivas para la comprensión vivencial de una sociedad más abierta; el tratamiento y la reflexión crítica sobre la información; un mayor acento en los métodos experimentales y de comprobación personal, sobre los memorísticos y excesivamente conceptuales; el rigor en la elaboración y expresión del pensamiento; la previsión a más largo plazo de una sólida formación matemática; la práctica, al menos, de dos lenguas modernas; la adecuada preparación en ciencias humanas y experimentales..., han requerido, desde edades más tempranas, cambios de mentalidad e importantes correcciones en los esquemas académicos tradicionales.